Cuando un niño, niña o adolescente registra su historia, dirige un mensaje a quien recién ingresa o deja palabras para quienes continuarán viviendo en su antigua residencia, se produce un cruce terapéutico: quien escribe resignifica lo vivido y quien lee encuentra orientación, humanidad e, incluso, esperanza. Se trata de recursos que, además de ordenar subjetividades, permiten percibir la residencia como un espacio donde circulan los buenos tratos, la escucha y el reconocimiento.
En los Programas de Acogimiento Residencial Terapéutico, herramientas como: el Libro de Vida, las cartas para quienes llegan y las cartas de despedida al egreso, funcionan como dispositivos que ayudan a dar sentido a experiencias complejas, organizan el relato personal y abren un espacio donde las voces de NNA se reconocen, dejan huella y también acompañan a otros.
La evidencia muestra que escribir a mano otorga un ritmo interno distinto. Permite detenerse, pensar y conectar con un presente que conversa con el pasado. La escritura manual activa procesos de memoria, atención y simbolización; invita a la introspección y sostiene emocionalmente aquello que ha sido difícil de narrar en voz alta. En el contexto residencial, donde la trayectoria vital ha sido fragmentada, estas herramientas posibilitan la reconstrucción de identidad y la elaboración de experiencias que han quedado suspendidas, silenciadas o inseguras.
Tres herramientas terapéuticas basadas en la escritura
Libro de Vida:
Es un cuaderno personal donde NNA registran, junto a una o un educador o profesional significativa, su historia antes y durante la residencia. Este acompañamiento no es opcional: es parte central del proceso. La presencia de un adulto disponible, estable y afectivamente implicado permite contener, interpretar y sostener aquello que se escribe. En el caso de niños y niñas más pequeños y que aún no han incorporado la lectoescritura, el Libro de Vida puede iniciarse a través de dibujos que relatan escenas, recuerdos o situaciones significativas, complementados con fotografías, del mismo modo que en el trabajo con niños y niñas mayores. Al egreso, el Libro de Vida se entrega como parte de su biografía.
Para qué sirve: Ayuda a organizar un relato personal coherente, integrando experiencias difíciles; contribuye a la construcción de identidad y a un vínculo confiable con quien acompaña el proceso; permite revisar avances, emociones y momentos importantes; reafirma el derecho a una historia completa, coherente y libre de silencios forzados. Cómo implementarlo: Elegir un cuaderno exclusivo para estos fines; definir una persona significativa que acompañe de manera estable todo el proceso; destinar un espacio seguro y un momento fijo para trabajar en el libro; comenzar por contenidos que generen confianza: gustos, rutinas, recuerdos positivos, personas importantes; incorporar progresivamente hitos vitales, emociones, fotografías de momentos y personas significativas, dibujos y relatos de la vida antes y durante la estancia en el Programa de Acogimiento Residencial Terapéutico; registrar eventos relevantes (cambios, celebraciones, visitas, procesos terapéuticos).En qué poner atención: Respetar el ritmo de cada NNA y ofrecer contención en momentos de carga emocional.
Carta de bienvenida escrita por los propios NNA:
es una carta elaborada por niños, niñas o adolescentes que llevan más tiempo en el Programa de Acogimiento Residencial Terapéutico y que explican, desde su propia experiencia, cómo es llegar al centro, qué esperar de la convivencia y qué les ayudó en su proceso.
Para qué sirve: acompaña emocionalmente a quienes ingresan, reduciendo incertidumbre y ansiedad; refuerza la idea de comunidad y de pertenencia desde el primer día. Y en el caso de quién la escribe, permite sentir que su propia experiencia se puede poner al servicio de otros y otras.
Cómo implementarla: presentar la idea en un espacio grupal y permitir su participación voluntaria; conversar sobre cómo fue su propia llegada y qué palabras les habrían ayudado; facilitar materiales y un espacio tranquilo para escribir; acompañar el proceso.
Carta de egreso:
es una carta escrita por NNA al momento de su egreso, donde expresan aprendizajes, agradecimientos o reflexiones sobre su paso por la residencia. Se deja en un mural o cuaderno para que quienes recién llegan puedan leerla.
Para qué sirve: Facilita el cierre emocional del proceso residencial; ordena la experiencia vivida y permite elaborar despedidas; inspira a quienes ingresan, mostrando que la residencia puede ser un espacio seguro y de apoyo; construye un archivo comunitario de memorias compartidas.
Cómo implementarla: Proponer la actividad algunas semanas antes del egreso; decidir con el NNA si la carta será firmada o anónima; exhibirla en un espacio visible de la residencia.